Hablemos de 101 discos de los 2000 clásicos y no tan clásicos...
51- SONGS:OHIA, 2003 (MAGNOLIA ELECTROC CO.)
Escuchar por primera vez de principio a fin los siete minutos in crescendo de `Farewell Transmission´ sin inmutarse ni pestañear es una experiencia puramente religiosa. Jason Molina realiza su transición creativa hacia Magnolia Electric con este sublime séptimo álbum, donde su folk-rock herrumbroso pero brillante gana músculo gracias a la producción de Steve Albini. Ahí está el potente dinamismo de `I´ve Been Riding With the Ghost´ o `Almost Was Good Enough´ para inducir al éxtasis nocturno y traumado que podría escenificarse en cualquier polígono industrial del noreste de Estados Unidos. Tendrás que sacudirte el polvo de las viejas calles entre factorías después de cada propicia escucha.
52- ONLY THE NAMES HAVE BEEN CHANGED, 2007 (KELLY JONES)
La profunda y rasgada voz de Stereophonics se desmarca para brindarnos un primer álbum solista instalado en lo minimalista. Y le sobra. Guitarra eléctrica, algunos toques de cuerda y una voz que lo cubre todo con un aire nocturno y melancólico, para contarnos diez oscuras y truculentas historias femeninas con nombre propio. Máxima expresividad con los mínimos elementos, todo un portento vocal que nos pone los pelos de punta con sus hondos estribillos: `Suzy´ y `Rosie´ se enquistarán en tu alma desde la primera escucha y la adictiva crudeza de `Jayne´ o `Emily´ te trasladarán a un thriller cinematográfico del que no podrás salir indemne a pesar de (o debido también a) la maestría musical.
53- VAPEN & AMMUNITION, 2002 (KENT)
Armas y municiones es el quinto trabajo de los suecos, comandados por el talentoso Joakim Berg. Estribillos pegadizos y canciones de orfebrería pop de diseño con la mejor producción escandinava, con esa pátina gelida tan confortante y sofisticada en su modernidad que solo pueden conseguir bandas deudoras de A-ha. Escucharlo en sueco, con unas letras altamente destacables, es un deleite que coloca al oyente "en una fría tierra de Ikea" para disfrutar de perlas resplandecientes como la enorme `Kärleken väntar´, la pasmosa `Parlor´, la adictiva `Dom Andra´ o el nostálgico gancho de `Sundance Kid´. Una banda de alta calidad que hubiera merecido tener más presencia en la escena continental de su momento.
54- ALONE WITH EVERYBODY, 2000 (RICHARD ASHCROFT)
No es solo porque `A Song for the Lovers´, con su nocturna aura de soledad de hotel y outsiderismo, fuera el himno que inauguró el siglo XXI a lo grande o porque diera la vuelta a toda Europa anunciando épicamente la vuelta de un artista entonces indispensable. El huraño vocalista y artífice de The Verve, el hombre que no proyecta sombra (Noel Gallagher), nos complació con su primera obra tras una desbandada agriamente anunciada. Y lo hizo de forma tan sublime que es imposible no reconocer al genio haciendo equilibrismos en la cuerda floja para no caer en la apatía por la intrascendencia que avecinaba la nueva centuria. Tótem.
55- THEM CROOKED VULTURES, 2009
Tres super figuras aliadas en una sola batalla para dar caña con verdadero hard rock ensordecedor y adictivo: Josh Homme (Queen of the Ston Age), Dave Grohl (Nirvana, Foo Fighters) y John Paul Jones (de unos tales Led Zeppelin). Una calidad musical imponente que agudiza tu oído para disfrutar de una experiencia trufada de momentos emocionantes (ese solo a las teclas de `Scumbag Blues´), riffs tronantes (`New Fang´, `Dead En Friends´) y una espontaneidad apreciable , a través de temas de blues metamorfo y crepuscular, psicodelia chulesca (`No one loves me...´) y cambios sorpresivos hacia lo progresivo que te harán arquear la ceja (`Elephants´).
56- ABBATOR BLUES/THE LYRE OF ORPHEUS, 2004 (NICK CAVE)
Desmesurado, desbordante, explosivo, teatral y desenfrenado doble álbum. Ven a pasar una mañana de domingo a la iglesia punk con el predicador Nicolás, un coro góspel puesto hasta las cejas de devoción pagana que te hará llegar al dios de la canción en temas como `Get Ready for Love´ o `There She Goes, my Beautiful World´. La contraparte es el segundo disco, que guarda los temas más suaves y reflexivos (maravilloso `Easy Money´) con la elegancia propia de la melancolía después de la catarsis mística, que nos deja en la oscuridad existencial de `The Lyre of Orpheus´ o `Supernaturally´. Furor y belleza disco a disco.
57- HERE COMES THE TEARS, 2005 (THE TEARS)
Los fans de Suede fumamos la pipa de la paz con nosotros mismos gracias al esperado reencuentro entre Brett Anderson y Bernard Butler. Con las heridas curadas y los sables enfundados, la pareja creativa más sublime de los 90 resurgía una década después de la tragedia para brindarnos el fruto de lo que debió ser y nunca fue. De las brasas aún candentes de Dog Man Star nacía este álbum sorprendentemente ligero y accesible, con los retruécanos y la maestría de Butler a la guitarra y los estribillos infecciosos y vitales de Brett. Sonido fresco y modernizado con visos a su mejores momentos de antaño: enormes `Apollo 13´ o `Imperfection´ y los hits incuestionables: `Lovers´, `Refugees´.
58- MODERN GUILT, 2008 (BECK)
Danger Mouse es el encargado de filtrar en este undécimo álbum de Beck el mundano hastío del hippy postmoderno a través de una producción enérgica de collages impresionistas, ritmos dinámicos y sonidos sesenteros ya familiares, para entregar un trabajo directo y heterogéneo (compensando la experimentación bien encauzada de Guero y la extensa colección bajo el cubismo funk electrónico de The Information, entre 2005 y 2006), que en apenas media hora deja un estupendo sabor de boca con sus trucos de imaginería sonora vintage, con trazos de surf rock en `Gamma Ray´, la psicodelia etérea de `Chemtrails´ o el glam californiano de `Modern Guilt´.
59- TOMCATS SCREAMING OUTSIDE, 2001 (ROLAND ORZABAL)
El único álbum firmado por la mitad más visible de Tears For Fears es un trabajo de influencias heterogéneas donde predomina el rock oscuro y new wave propio con mesuradas texturas electrónicas y efectivos ritmos de trip-hop o drum´n´bass/jungle cercanos al Earthling de Bowie (conexión de cuatro cuerdas con Gail Ann Dorsey), quien asoma en cortes como `Ticket to the World´ o `Hypnoculture´ (la discreta sombra de Lodger es alargada). Sin hacer de la referencia muleta, aquí vuelca su eterno pesimismo facturando una obra de culto personalísima y sobresaliente (`Low Life´y `Day by Day´), relegada injustamente a joya oculta.
60- OTHERS PEOPLE´S LIVES (2006)
El cínico genio de los Kinks se pone en la piel de un John Fogerty inglés para su debut oficial en solitario (!!¡¡), llevando su aún sorprendente creatividad para fabricar canciones redondas por pantanosos terrenos sureños. Es Nueva Orleans el punto de referencia del que emergen como viñetas sus agridulces e ingeniosos (a veces) retratos sociales en tercera persona, disfrazando el verdadero foco de quien las escribe, pero sin disimular la intimidad inherente. `Things Are Gonna Change´ o `Other People´s Lives´ son melodías notables y frescas, mientras `Next Door Neighbor´ y `Run Away From Time´ miran de reojo a Village Green y Sleepwalker. 👉 101 discos de los 2000 parte 5
© David de Dorian, 2026











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