La técnica de recortes en la creación de canciones: 10 ejemplos que cambiaron el pop y el rock
¿Te imaginas escribir un hit mundial utilizando unas tijeras, pegamento y un sombrero? Aunque suene a juego infantil, la técnica del cut-up (o método de recortes) ha sido uno de los motores creativos más potentes de la música contemporánea. Grandes iconos de la cultura pop y el rock han recurrido al azar para romper bloqueos creativos y construir letras con una imaginería sofocante y abstracta.
En este artículo exploramos el origen de este experimento vanguardista y analizamos 10 canciones míticas creadas a través del cut-up.
¿Qué es la técnica del cut-up y cómo llegó a la música?
El origen de la técnica de recortes se remonta a la década de 1920. Tristan Tzara, fundador del Dadaísmo, ideó este método durante un mitin surrealista al proponer sacar palabras recortadas de un sombrero para dar forma a un poema instantáneo. Introducía así el azar en la literatura.
Décadas más tarde, en 1959, el escritor y pintor Brion Gysin redescubrió el método y se lo mostró a William Burroughs. Juntos experimentaron en profundidad desarrollando el "collage narrativo" y “técnica de montaje” en obras como Naked Lunch o Nova. Burroughs, de hecho, afirmaba que este proceso tenía la propiedad esotérica de "filtrar el futuro". No pasó mucho tiempo para que este virus experimental saltara de los libros a las partituras de la música pop.
Desde los años 60, el cut-up ha sido utilizado de manera fructífera e imaginativa por un buen puñado de legendarios músicos y reconocidas bandas de rock para facturar piezas únicas como las 10 (+1) de nuestra siguiente selección.
De Bowie a Cobain — Leyendas que crearon hits con "recortes"en 10 canciones icónicas
A continuación, repasamos cómo diferentes leyendas de la música asimilaron la "doctrina Burroughs" y el dadaísmo para dar a luz algunas de sus piezas más brillantes.
1. David Bowie – Sweet Thing (1974)
Fascinado por la aleatoriedad, Bowie buscaba una “nueva subjetividad” en su teatral álbum Diamond Dogs, inspirado en 1984 de George Orwell.
Para la épica suite "Sweet Thing/Candidate/Sweet Thing (reprise)", tomó préstamos de la novela The Wild Boys de Burroughs, mezcló sus propios textos y los reorganizó.
El resultado: una de las piezas más creativas, extrañas y sugestivas de su catálogo; una atmósfera sórdida de cifras y significantes que se regurgitan. Repetiría este método informáticamente en los 90 y en su célebre Trilogía de Berlín (en temas como "Blackout").
2. Radiohead – Everything in Its Right Place (2000)
Tras la agotadora gira de OK Computer, Thom Yorke sufrió un colapso mental y un severo bloqueo creativo. Desilusionado con el rock tradicional, se apoyó en la música electrónica (bandas como Autechre) y en las raíces dadaístas. Para el revolucionario Kid A, Yorke escribía versos sueltos, los depositaba en un sombrero y los extraía al azar mientras la banda ensayaba.
No es de extrañar que apareciera en su portal de internet las instrucciones de “Cómo hacer un poema dadá”. El cantante declaró que el álbum trataba “de la generación que heredará la Tierra cuando nosotros hayamos acabado con todo”, aunque se negó a explicar sus letras en términos políticos y de consciencia.
3. Nirvana – Breed (1991)
Kurt Cobain era un firme defensor del método: "Mis letras son un cut-up total. Tomo líneas de diferentes poemas que he escrito", llegó a confesar. Mientras críticos y periodistas buscaban explicaciones freudianas tras el éxito de Nevermind, Cobain mezclaba versos sueltos de sus libretas, conversaciones y términos médicos. Curiosamente, en 1992, Cobain pudo colaborar directamente con su héroe en el EP experimental The Priest They Called Him.“¿Por qué diablos los periodistas insisten en venir con una segunda evaluación freudiana de mis letras cuando no las entienden en el 90 % de las ocasiones?”.
Escrita durante la gira por Europa que la banda realizó con el sello SubPop, esta canción fue la primera en despuntar de su catálogo con una nueva energía.
4. Talking Heads – Once in a Lifetime (1980)
La canción más carismática de la banda de David Byrne confeccionó su letra sobre la futilidad de la posesión material y la clase media con una vuelta de tuerca sobre la técnica de recortes:“La mayoría de las palabras provienen de evangelistas que grabé en la radio mientras tomaba notas y captaba frases que pensé que eran direcciones interesantes”.
Remind in lights fue el trabajo más experimental y exitoso de los neoyorquinos, donde trabajarían tanto con las técnicas de Burroughs y Gysin –en letras y grabaciones-, como con las Estrategias oblicuas creadas por Brian Eno, productor del álbum.
El videoclip fue igualmente impactante para la época y algunos quisieron interpretarlo a posteriori como una previsión de los excesos de los años 80.
5. Art School – Sad Machine (2002)
El impacto del cut-up traspasa idiomas y fronteras. Esta banda de rock alternativo underground de Osaka (Japón), fuertemente influenciada por Nirvana y Radiohead, estructuró los textos de su álbum Requiem for Innocence mediante este método. En "Sad Machine" (サッドマシーン), el choque de frases en inglés y japonés demuestra cómo el brainstorming aleatorio puede evocar una asfixia existencial y melancolía pop universal.
"Eres mi oración eres mi deseo/ Y desaparece/ Se colapsa y se pierde sin hacer ruido/ Me matas/ Es como una máquina con una sonrisa/ luchando por amar con el corazón cerrado/ Máquina triste, eres una máquina triste/ Eres una máquina triste, sálvame/ Eres el fin de tus sueños eres mi religión/ la mujer que se fue y se quemó un poco el pecho".
6. The Fireman (Paul McCartney) – Sing the Changes (2008)
El proyecto experimental de Paul McCartney junto al productor Youth (Killing Joke), formado a principios de los 90, dio un giro brillante en su tercer disco Electric Arguments. El propio McCartney explicó a la BBC cómo usaron el método: revisaban libros de poesía de Allen Ginsberg o Burroughs, extraían palabras al azar (como el concepto "approach") y construían el armazón lírico desde esa liberación aleatoria.
Strawberries oceans ships forest (1993) y Rushes (1998) fueron de contenido exclusivamente instrumental, pero el aclamado Electric arguments, cuyo título proviene de un poema del beat Allen Ginsberg ("Kansas city to St. Louis)", recoge una gran imaginación musical y varias técnicas creativas. "Sing the changes" es una de esas canciones, un tema extraordinario, contagioso y directo
7. Cabaret Voltaire – Nag Nag Nag (1979)
Nombrados en honor al club suizo donde nació el dadaísmo, la banda de Stephen Mallinder aplicó el cut-up no solo a los textos líricos, sino al propio sonido físico, cortando cintas magnetofónicas y creando bucles analógicos primitivos. "Nag Nag Nag" es un ejemplo cumbre de post-punk industrial donde la música y la letra responden a la aleatoriedad total.
El músico manifestó por aquel entonces: “creo que la manipulación del sonido en nuestros primeros días -el acto físico de cortar cintas, crear bucles de cinta y todo eso- tiene una fuerte referencia a Burroughs y Gysin”.
Es interesante indicar que aquel mismo año Talking Heads abrieron su fantástico Fear of music homenajeando al poeta dadaísta Hugo Ball, fundador del Cabaret Voltaire, adaptando uno de sus poemas con la infecciosa "I zimbra".
8. Ministry – The Land of Rape and Honey (1988)
Los pioneros del metal industrial liderados por Al Jourgensen procesaban tal devoción por William Burroughs (con quien grabarían un videoclip en 1992) que utilizaron Naked Lunch como inspiración directa para su tercer álbum:“Fue una de las pocas ocasiones en las que conoces a uno de tus ídolos y no resulta ser un completo idiota"
Jourgensen pasó noches en vela cortando cintas de audio con cuchillas y editando fragmentos de ruido captados en sueños para unirlos al azar mediante samples y electrónica.
Se trata del trabajo favorito del músico, que confesó haberse hecho cortes en las manos de tanto editar y cortar las cintas, y un referente absoluto para bandas como NIne Ich Nails, Fear Factory o Linkin Park.
9. The Rolling Stones – Casino Boogie (1972)
En el célebre documental Stones in Exile se puede apreciar la mesa de trabajo llena de recortes de papel para dar forma a este corte de Exile on Main St. Mick Jagger admitió para la revista Uncut que recurrieron al estilo Burroughs principalmente por fatiga creativa:
"Probablemente lo hicimos porque no se nos ocurría qué escribir (...) echas las frases en un sombrero, las seleccionas y las ensamblas".
Este boogie estuvo inspirado por los casinos de Montecarlo a los que la banda solía ir en lancha desde la villa de Keith Richards en el sur de Francia, en una ruta marítima que en parte dio nombre al disco. Su letra es otro ejemplo maestro de esta técnica literaria aplicada a canciones.
10. Bob Dylan – Visions of Johanna (1966)
El Premio Nobel de Literatura, íntimo de la generación beat (Ginsberg, Kerouac), asimiló los juegos de azar lingüísticos en obras cumbre como Blonde on Blonde.
En "Visions of Johanna" se prioriza la sonoridad y la textura de las palabras sobre el significado literal directo, desplegando un collage pictórico y espontáneo que funciona como un torrente de imágenes surrealistas.
No en balde, un año antes, el músico mostraba ante un periodista extasiado (ver documental Don´t look back) cómo realizar el cut-up.
Con referencias al Arte y a la Literatura, Dylan crea un hermoso caos en su atemporal lirismo trufado de juegos de palabras, pues como dijo Burroughs: "el mero acto de pensar y escribir es un cut-up en sí", como un collage pictórico.
Bonus Track — El "Verbasizer" digital de David Bowie
A mediados de los años 90, Bowie reformuló la técnica del cut-up para el drama gótico y conceptual "Outside (1995), aplicándola a la informática de manera innovadora: "Sacaré artículos de los periódicos, poemas que he escrito, fragmentos de libros de otras personas, los pondré todos en este pequeño almacén de información y presionaré el botón, y lo aleatorizará todo".
El Verbasizer era un programa informático desarrollado junto a “un amigo de San Francisco”, capaz de ordenar las palabras en su base de datos y así poder crear versos: “Acabas con un caleidoscopio de significados, temas, sujetos y verbos que acaban chocando los unos con los otros”, explicaba en el documental Inspirations (1997). Así nació la lírica de "Hello Spaceboy", desde uno de los trabajos menos explorados del genio, que desde aquí reivindicamos.
El valor del azar en la composición musical
Como demostró Burroughs, el mero acto de pensar y escribir ya es un cut-up en sí mismo. Ya sea para salir de un bache creativo, para esquivar los clichés de las rimas predecibles del pop o para buscar una estética vanguardista, el método de recortes sigue siendo una herramienta fascinante y liberadora para cualquier compositor.
¿Has intentado alguna vez componer una letra utilizando el azar o textos recortados? Déjanos tus impresiones o tus frases más locas en la sección de comentarios.
© David de Dorian, 2021


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