lunes, 6 de enero de 2014

DAVID BOWIE EN EL CINE: PELÍCULAS DE UN "CRACKED ACTOR"

Hablemos de David Bowie y su carrera en el mundo del cine como el eterno "Cracked actor"...

David Bowie siempre ha sido un actor, y ser un actor fue lo que le llevó a crear su extraordinaria música y obras maestras del pop como Hunky Dory, Ziggy stardust, Aladin Sane, Diamond Dogs, Low, Heores, Scary Monsters o Let´s dance. Y es que, hasta fuera de plató David Bowie es un actor y siempre lo ha sido, y aún hoy no existe una frontera clara entre el personaje y la persona real de David Jones. Dónde termina una y empieza la otra es el gran enigma que se esconde en este tremendo y transgresor artista. Precisamente es ese enigma no desvelado -después de casi medio siglo- su gran obra y uno de los legados de expresión artística más inquietantes del siglo XX.

Hoy es bien conocida la faceta fílmica de David Bowie y sus incursiones en el mundo del cine. Para toda una generación, adepta o no a su música, el Bowie actor siempre será Jareth, el Rey de los Goblins, en Dentro del laberinto. Estando lejos de ser su mejor aparición en la pantalla, esta película ha quedado como una especie de icono en el que el ex delgado Duque Blanco calzaba mallas y pelo a lo Tina Turner subiendo y bajando escaleras en un universo Escher. Pero, antes y después de esta producción fantástica cargada de muñecajos y un argumento muy de la época, Bowie trabajó en un buen puñado de películas, más o menos afortunadas, que vamos a repasar.

 Filmografía básica de David Bowie

David Bowie ha actuado hasta la fecha en una docena de películas y ha realizado otros tantos cameos en la gran pantalla y en telefilmes. Las notables dotes interpretativas del cantante eran sobradamente apreciadas antes de que diese el paso lógico a la gran pantalla, ofreciendo magistrales espectáculos cargados de dramatismo y hechizo, con un Bowie siempre perturbador en giras como las de Aladin Sane o Diamond Dogs. Su primer papel le vino de la mano del director Nicolas Roeg, un maestro del suspense bizarro, que ya había trabajado en su ópera prima, Performance, con otra estrella del rock, Mick Jagger.

The man who fell to earth (1976) parecía un papel hecho a medida del músico. Cuenta el director que cuando Bowie se presentó ante él para optar por el papel y cruzó un par de palabras supo de inmediato quién sería Thomas Jerome Newton, el extraterrestre que llega a la tierra buscando agua y es corrompido por los vicios perniciosos humanos, fracasando en su misión. No hay duda de que no pudo haber mejor comienzo en la pantalla para una personalidad tan alienígena como David Bowie, en su momento vital más alienado, sumido en delirios cocainómanos y un caos identitario importante entre los personajes creados por él mismo y el verdadero David Jones.

Su soberbia interpretación en este clásico de la ciencia ficción le supuso un reconocimiento importante en el gremio cinematográfico y le llevaron dos años después a interpretar otro papel protagonista, con Just a Gigolo de David Hammings, y que al parecer fue un desastre. “Las 32 películas de Elvis condensadas en una” –como Bowie la definió- no tuvo el éxito esperado por éste y en su mosqueó dejó de hablar al director, por algunos años. Pero las sobradas aptitudes y profesionalidad en los rodajes de David, que combinaba con su impresionante carrera musical, fueron puestas en manos de otros directores ya en la década de los 80. Primeramente con Merry Christmas, Mr. Lawrence (1983), después del cameo en Chritiane F., su papel en la teleserie Baal (con barbas y a lo loco) y de interpretar magistralmente el papel de El hombre elefante en Brodway. Nagisa Oshima dirigió una película cargada de homoerotismo y centrada en el prisionero de guerra británico Jack Celliers. La cinta es quizá la más apreciada por el mundo del cine de cuantas ha participado el cantante, y nos regala algunas escenas inolvidables y una banda sonora magnífica a cargo del propio David y de Ryuciy Sakamoto.

Tras Mr Lawrence, Bowie se embarcó en el largometraje, The Hunger (El ansia), dirigida por Tony Scott –Top Gun, Días de trueno- y junto a Catherine Deneuve y Susan Sharandon; una peli de vampiros que pasó sin pena ni gloria, pero que, sin duda, merece la pena ver, por lo kitsch del asunto y por reconocer la vistosa moda dark wave del momento, en la que grupos como Bauhaus o The Cure hacían las delicias de un extenso público. Y después de algún cameo que otro, Bowie se puso las mallas para la más entrañable de sus apariciones, la de Dentro del laberinto (1986), de Jim Henson. Nunca hubo un malo menos malo y repulsivo en el cine fantástico para niños, con su peluca de kabuki y su rollito glam, y esa memorable escena en la que interpreta “Magic dance” bailando con los monstruitos, un momento apoteósico. Ese mismo año trabajaría junto a Sade en Absolute beginners (Principiantes), que se convirtió en otro fiasco aun con Ray Davies en el papel de padre y Bowie bailando claqué. Más convincente resultó su aparición como Poncio Pilatos en La última tentación de Cristo o incluso ya en 1991 su cameo en Twin Peaks, en el episodio Fire walk with me.

Los 90 fueron musicalmente productivos para Bowie, que comenzó a adentrarse cada vez más en el mundo del arte plástico y, como ya ocurrió en los 70 con su primer trabajo en el cine, apareció el papel perfecto con el biopic sobre Basquiat que otro artista, Julian Schnabell –Antes que anochezca- filmaría, para dar vida, completando el círculo, a uno de sus héroes: Andy Warhol. El gran reparto de Basquiat (1996), con Dennis Hopper, Benicio del Toro, Willem Dafoe y Courtney Love, no fue suficiente para que la crítica no calificara la cinta de “intento fallido”. Si por algo destaca la película es por las magníficas interpretaciones de Bowie y compañía y por una excelente banda sonora a cargo de Tom Waits y Charlie Parker. Il mio west –Gunslinger revenge- (1998), del director Giovanni Veronesi, convertiría a Bowie en un pistolero psicópata, protagonizando con Harvey Keitel su único spaggheti western hasta la fecha. La década la cerraría en la piel de un elegante matón urbano en Everybody loves sunshine (aka B.U.S.T.E.D), una película de cine independiente británico protagonizada por Goldie, el maestro de la música jungle.


El secreto de Mr. Rice, un drama fantástico, fue la entrada de Bowie al siglo XXI, donde continuó asomando su figura regia en Zoolander e interpretando al enigmático inventor Nikola Tesla en The Prestige, (El truco Final, 2006), dirigida por Christopher Nolan. Después de su cameo en August -con Josh Harnett- el genial artista, que desde que empezó su carrera en el cine ha pasado por los papeles de extraterrestre, gigoló, vampiro, soldado gay, Poncio Pilatos, Warhol, pistolero glam o matón moderno, no ha tenido ninguna aparición notable en la pantalla y hay que contestarse con disfrutar de joyas delirantes como el videoclip para The Next Day, la canción homónima de su trabajo discográfico más reciente. 

© David de Dorian, 2014

David Bowie

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