jueves, 16 de enero de 2014

ROCK Y LITERATURA: CANCIONES POP Y SU INSPIRACIÓN EN LOS LIBROS (3ª PARTE)

Hablemos de rock y literatura y de canciones pop basadas en obras literarias...

La transición musical a los brillantes años 80 se desarrolló bajo la insignia del eclecticismo musical y eclosionó en una década plagada de estilos musicales, grupos y artistas con extraordinario talento que legaron estupendos discos y magníficas canciones pop. La literatura siguió siendo una fuente fundamental para la creación artística en el mundo de la música, en una década de grandes tensiones políticas internacionales y lucha obrera, que se vio reflejada en la música pop y en esas fuentes literarias utilizadas, creando una cultura-espejo ideal de la que podemos extraer apasionantes asociaciones históricas y sociales, como la que nos arroja Pink Floyd a punto de estrenarse la nueva década en Comfortably Numb, basada en la pasmosa novela Alguien voló sobre el nido del cuco, del chamán del LSD Ken Kesey.

Al filo de la octava década del XX, Joy Division, con el nihilismo propio heredado del punk británico y el carácter taciturno de su líder, Ian Curtis, imprimieron en sus oscuros temas una inspiración literaria que los acercó a autores siempre atormentados. Atrocity Exhibition se basó directamente en los relatos cortos homónimos de J.G. Ballard, Dead Souls debe su nombre a la novela de Nicolás Gogol, Interzone hace referencia al Almuerzo desnudo de Burroughs, No love lost está basado en La casa de las muñecas de Ka-Tzetnik -ambientada en la época nazi- y Colony se inspira en una novela de Kafka llamada En la colonia penitenciaria. Su musa literaria es el perfecto reflejo de una música cruda, angustiosa, vanguardista, que no pretende agradar, centrada en temas existenciales y lóbregos, que expresan una ansiedad postmoderna muy acuciante a principios de la década y que caracterizará a buena aparte de la música inspirada en la literatura de esta etapa, con grupos del post-punk, el dark pop o la new wave.

Buggles también abrían una puerta sonora a los 80 con ese himno generacional llamado Video killed the radio star, contrastando ese halo superficial y frívolo con las fuentes utilizadas, el relato corto de ciencia ficción El barrendero de sonidos (The Sound-Sweep), de Ballard, que comenzaba a perfilarse como uno de los autores preferidos de la música pop, gracias a historias tan angustiosas como la llegada de un cantante de ópera a un mundo sin sonido. The Jam, siempre cronistas de las relaciones y la vida postmoderna, utilizaban el Homenaje a Cataluña del nunca olvidado Orwell para crear Start, Siouxsie and the banshees se inspiraban para Painted bird en la novela homónima de Jerzy Kosinski, ambientada en la Europa oriental de la II Guerra Mundial; Bauhaus le hacía el honor a Dorian Gray –novela preferida de Peter Murphy– con Dark entries y Duran Duran volvían a poner a Burroughs de relieve en Wild Boys, un portentoso tema para el que se realizó el videoclip más caro de la historia hasta la fecha.

Otros grupos como The Cure y, sobre todo, The Smiths, revestidos de una apropiada estética neorromántica, utilizaron para su música una gran cantidad de referencias e inspiraciones literarias. En el caso de los de Robert Smith sus influencias en el mundo de las letras son de cariz existencial y tienen en Killing an Arab el exponente musical de El Extranjero de Camus, un tema considerado por algunos como racista, aunque según el cantante no fue más que un intento naíf de convertir la novela en una canción. De J.D. Salinger extraen Bananafishbones y de los cuentos de Penélope Farmer canciones como la maravillosa Charlotte Sometimes, que toma el título directamente de esta obra para niños que igualmente inspiró The Empty World y Splintered in her Head. La poesía decimonónica fue también un gran manantial para el cantante,  que se inspiró en Percey Shelley para componer Adonais, en el `spleen´ “Los Ojos De Los Pobres” de Baudelaire para crear la vertiginosa How beautiful you are y en “Remember” de Cristina Rossetti para escribir Treasure.

En cuanto a los influyentes The Smiths, el grupo del leído y lenguaraz Morrissey, manejan innumerables referencias de la literatura y el cine británico en cada una de sus canciones, comenzando por su querido Oscar Wilde (Oscilate Wildy, Cemetery gates), de quien toma cierta actitud áspera ante la vida. En su repertorio aparecen, Keats, Yeats, Jack Kerouac, del que toma una de sus citas en la saltarina Pretty girls make graves; George Eliot en la monumental How soon is now? (“I am the son and the heir, of a shyness that is criminally vulgar. I am the son and heir, of nothing in particular"); Keith Waterhouse  con William, it was really nothing, basada en su novela Billy Liar; Kurt Vonnegut en Handsome devil; su encumbrada Shelagh Delaney en Reel around the fountain y Virginia Woolf, con el ensayo feminista Un cuarto propio en Shakespeare´s sister, aunque hay quien apuesta por la referencia al zoo de cristal, de Tennessee Williams. En solitario, Morrissey siguió con la esencia literaria de su trabajo tomando para Billy Budd el título de Herman Melville, desde la estupenda Brighton rock de Graham Green la inspiración para el texto de Now my heart is full y de la novela pulp de Richard Allen roba la magnífica Suedehead.

Muchas bandas y artistas supervivientes de la anterior década seguían facturando hermosísimas piezas al calor de sus lecturas. Así, unos Genesis longevos se basaban en cierto pasaje de La luna, un globo, de David Niven, para Mama, presentando la obsesión de un joven por una prostituta; King Crimson desempolvaba On the road con Neal and Jack and Me y Elliot Murphy hacía lo propio con The Ballad of Sal Paradise. Pero son las bandas plenamente ochenteras las que dan forma a unas inspiraciones literarias dispares para acompañar un sonido aún hoy tan característico, con The Waterboys basándose en un poema de Yeats para Love and Death, Simple Minds hablando sobre la Biblia en la genial Book of brilliant things, INXS inspirados por La letra escarlata para componer Devil inside, Eurythmics rindiendo tributo a 1984 en For the Love of Big Brother, Bangles recordando a Sylva Plath con Bell jar, The Pogues cogiendo de la obra teatral de James Patrick su sentido himno A fairy tale of New York, U2 tomando de un pasaje de El señor de las moscas  Shadows & tall Trees, el cultureta Sting utilizando Entrevista con el vampiro de Anne Rice para su deliciosa Moon over Bourbon Street y reclamando a Shakespeare en su disco Nothing like the sun para Sister moon, Suzanne Vega como la diosa Calypso desde la Odisea, los alucinados The Fall musicalizando las visiones de Jerusalem de William Blake,  Rush con Tom Sawyer y de nuevo el padre del movimiento beat en Hey Jack Kerouac, de 10,000 Maniacs.

El heavy-metal y el hard rock tuvieron, además de su época dorada en los 80, enormes y variadas influencias literarias, como las que Iron Maiden maneja sin ocultar en canciones como Sign of the Cross -El nombre de la rosa de Umberto Eco-, Lord of the Flies -William Golding-, The Edge of Darkness -El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad- o Murders in the Rue Morgue desde Poe, y Metallica en For Whom the Bell Tolls, personal homenaje a Hemingway grabado para su segundo disco, o revisando a Lovecraft –un clásico del hard rock- con The Call of Ktulu.

Mientras, la música en castellano de los 80 alcanzó cotas aún hoy no superadas, en una década que para España y Argentina significó la edad de oro del pop, con muchos de sus grupos insignes logrando crear de su inspiración en los libros buenísimas canciones. Radio Futura invoca a Poe en Annable Lee y visualiza musicalmente La Eva futura del autor simbolista Auguste Villiers de L´Isle-Adam en Hadaly, La Unión se basa en Boris Vian para otro de los himnos de la década, Lobo hombre en Paris y los Soda Stereo de Gustavo Cerati recrean el Dorian Gray para El tiempo es dinero,  La Invención de Morel del genio Bioy Casares para componer Disco Eterno y se apoyan en el omnipresente Poe para escribir Corazón delator

© David de Dorian, 2014

Vinilo

(Ilustración: Cristopher David Ryan)





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