Hablemos de rock y literatura y de canciones pop basadas en obras literarias...

Decía Edgar Allan Poe que "la música, cuando va acompañada de una idea fascinante, es poesía. La idea sin la música es sólo música. Sin la música o una idea fascinante, el color deviene palidez, el hombre deviene cadáver, el hogar deviene catacumba y los muertos yacen por unos momentos inertes", y no le faltaba razón.

La literatura siempre ha sido un filón extraordinario para la música pop, no sólo por el número de canciones basadas o inspiradas en novelas, poemas o pasajes literarios de todos los tiempos, sino por la cantidad de referencias y guiños que todos los estilos de música popular han añadido a sus composiciones a lo largo de de medio siglo.

La música y la literatura han mantenido una relación cuanto menos amistosa a lo largo del siglo XX, y es que las fronteras entre ambas, sobre todo a nivel lírico, se han diluido en ocasiones.



La literatura como identidad en la música popular

A nivel identitario, la literatura ha actuado como un foco de canalización fabuloso para lo musical, con el que forjarse no solo dicha identidad, personal o grupal, sino todo un universo enfocado al dogma de fe ineludible de la distinción, que suelen tener –o han tenido- por sistema la mayoría de estilos musicales y su estrato social de tribus urbanas.

Ahí tenemos los ejemplos de la literatura beat y el jazz o de personajes marginales como Holden Cauldfield (El guardián entre el centeno) disfrutando de este tipo de música en un viejo club de Nueva York, relaciones que no eran nuevas y que se muestran en escritores clave como Hermann Hesse o Henri Miller.

Dejando a un lado tipos de música más elitistas como la clásica o el jazz, la relación que la literatura ha mantenido con la música, con la música pop, ha sido extensa, fructífera y realmente sugestiva.

Conocer y leer una nueva novela o autor gracias a una canción –o viceversa- es una de las cosas más maravillosas que pueden suceder culturalmente hablando. 

La lista de temas musicales relacionados con la literatura universal es extensísima, por lo que vamos a mostrar algunos ejemplos valiosos de manera cronológica en cuanto a lo musical, para ubicar a los artistas en su contexto cultural.

Algunos de los ejemplos más típicos que suelen encontrarse en la red sobre canciones basadas en la literatura son, como no podía ser de otro modo, de grupos o artistas insignes que alcanzaron la mayor popularidad en su día y que aún perviven notablemente.


Canciones de los años 60 inspiradas en libros


The Beatles – "I am the Walrus" (Lewis Carroll)

El caso de los Beatles es uno de los más típicos y nombrados, con Lennon ejerciendo equívocamente de morsa en "I am the walrus", un pequeño desliz de personajes extraídos de La Morsa y el Carpintero, en A través del espejo y lo que Alicia encontró allí, donde Lewis Carroll refleja el mundo de la avaricia capitalista personificado en el animal, y que afortunadamente nos libró de que la canción se llamase `I am the carpenter´.


Jefferson Airplane – "White Rabbit" y "ReJoyce" (Lewis Carroll / James Joyce)

En este mismo universo carrolliano y sin dejar de prestar atención a Alicia (esta vez en el país de las maravillas) se encuentra otra joya de la época, "White Rabbit", de Jefferson Airplane y perfecta opción para el mundo pop psicodélico de aquél entonces. El mismo grupo hizo homenaje a su manera psicotrópica de otra de las novelas más grandes de todos los tiempos, el Ulises de James Joyce, con el tema "ReJoyce", acertadísimo título con su juego de palabras.


 Bob Dylan – "Desolation Row" y "All Along the Watchtower" (Varios autores / Mary Shelley)

Bob Dylan, cercano al círculo beatnik, canaliza de manera magistral literatura y música en "Desolation row", con una serie de referencias (Jorobado de Notre Damme, Kerouac, Ginsberg, Casanova, Cenicienta, Kafka, Ezra Pound, Shakespeare...) que funcionan espectacularmente como metáforas de los convulsos momentos de mediados de los 60. Algo que conseguiría también en "All along the watchtower", inspirado por Frankenstein, de Mary Shelley.


Cream y The Doors – El peso de los poetas clásicos (William Blake / Céline)

Otros grupos de la época, como los Cream de Eric Clapton aportaron algunos pasajes literariomusicales, con "Tales of brave Ulysses" –sobre la Odisea-.

En el caso de The Doors, cuyo nombre está en deuda con William Blake y Aldous Huxley, siempre estuvieron muy apegados a los estímulos literarios y poéticos de Jim Morrison. Lo demostraron con "End of the night", haciendo un homenaje muy propio tanto a Blake (en las líneas sacadas de su poema Auguries of innocence), como a Céline y su Viaje al fin de la noche.


The Velvet Underground – "Venus in Furs" (Sacher-Masoch)

En la costa este, The Velvet Underground harían lo propio con su himno "Venus in furs", sacado de la novela homónima del autor austriaco Leopold von Sacher-Masoch, que nos cuenta la historia de sumisión y sadismo de su protagonista masculino.

La literatura no quedó aparte una vez terminada la aventura warholiana, ya que Lou Reed deleitará a su público con experimentos poéticos como The raven (POE) y John Cale suministrará a sus seguidores magníficas canciones como "Macbeth", "Graham Green" o "Hedda Gabler", de la novela de Henrik Ibsen.


El peso de la literatura en el Hard Rock y las raíces folclóricas

Otros estilos literarios como la fantasía épica serían una mina para Led Zeppelin. Los padres del hard rock y el heavy influyeron posteriormente a muchos grupos en su gusto por El señor de los anillos y canciones como "Ramble on", donde nombran a Gollum o las tierras de Mordor, y "Battle of evermore", basado en El retorno del Rey. Pero no todo iba a ser Tolkien: los de Jimmy Page también tienen su referencia más clásica con la soberbia "Moby Dyck" (Herman Melville).


Johnny Cash y Leonard Cohen – Inspiración bíblica y poesía adaptada 

La literatura religiosa estaría representada por el pagano rockero Johnny Cash, que antes de morir, en el año 2003, nos dejó con el tema "The Man Comes Around", una apología de sus obsesiones y su longeva carrera, basado en el Libro de las Revelaciones y Los cuatro jinetes del Apocalipsis de La Biblia.

Y es de las sagradas escrituras de donde Leonard Cohen –primigeniamente novelista y poeta- extrae algunas de sus canciones más memorables, como "Story of Isaac" o "Hallellujah", sin contar que la máxima aportación a su música se la debe al mismísimo Federico García Lorca, del que adapta un poema para la radiante "Take this waltz".


The Rolling Stones – "Sympathy for the Devil" (Mijaíl Bulgákov)

Aunque, para contrarrestar todas esas inspiraciones bíblicas y religiosas ya estaban sus majestades satánicas, con una de las canciones más memorables de la década, "Sympathy for the devil", que Mick Jagger escribió al leer El maestro y Margarita, una maravillosa obra maestra felizmente en la sombra del escritor ruso Mijaíl Bulgákov, después que la espabilada de Marianne Faithfull se lo recomendara.


La chanson francesa y el nacimiento del álbum conceptual

Mientras, en Francia, Serge Gainsbourg, había seguido la tradición de les poètes maudits y había hecho honor a la costumbre chovinista gala dedicando sus melancólicas composiciones a escritores como Baudelaire, en su tema homónimo –como hiciera Charles Trenet con Verlaine-. También se basó en uno de sus poemas para crear "Intoxicated man", sumando temas sobre otros autores nacionales como "Le rock de Nerval", "La chanson de Prévert" o la posterior "Je suis venu te dire que je m'en vais", (influido Verlaine). Gainsbourg compensó tanto orgullo patrio con "Docteur Jekyll et Monsieur Hyde", de la novela decimonónica de Robert Louis Stevenson.


Jeff Wayne – "La guerra de los mundos" (H.G. Wells)

Sin embargo, la obra musical más magistral sobre novela finisecular fue el álbum conceptual sobre La guerra de los mundos de Jeff Wayne. Este trabajo combinaba espectaculares baladas rock como "Eve of war", "Forever autumn" o "Thunderchild" (a cargo de integrantes de Moody Blues o Thin Lizzy) con narración e ilustración. 

Fue publicado una década después, abriendo camino a un buen puñado de grupos y artistas que llevarían la literatura en la música pop un paso más allá, con obras de una factura impresionante.


¿Cuál es tu canción inspirada en un libro favorita?

La relación entre las páginas de una novela y los acordes de una guitarra es infinita. ¿Qué te ha parecido esta primera parte de nuestro recorrido cronológico? ¿Echas en falta algún clásico de los sesenta o setenta?ç

¿Te has quedado con ganas de más? No te pierdas la Segunda Parte de Rock y Literatura, donde analizamos los temazos basados en libros que nos dejó la década de los 70. 

¡Déjanos tu comentario abajo y cuéntanos qué libro descubriste gracias a la música!


© David de Dorian, 2013


Músicos de rock leyendo libros y componiendo canciones


(Ilustración: Miguel Porlan)

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