lunes, 9 de junio de 2014

NOCTURNO CANTO DEL EDÉN: POEMAS

Hablemos de "Nocturno canto del Edén" con cinco de sus poemas...

“Nocturno canto del Edén”, publicado por Borderline Ediciones en mayo de 2014. Para más información, reseñas y entrevistas, aquí

TOTENTANZ
Solo las paredes conocen el secreto que somos
los ciegos no cantan el idioma de estos muros.
Solo el loco extrae de una grieta el alimento
la herida es enjambre de habilidades nuevas
solo el que en su dolor se retuerce inhala la palabra.
Sonido de tambores a lo lejos, solo mi sombra
será el jabón para tu cuerpo y mi cuerpo
solo lluvia de pavesa que vaya a posarse en la lápida
donde el arcángel extiende sus brazos de piedra.
Solo quedarán nuestros zapatos tras la cristalera
en el nuevo amanecer desvanecido de Cracovia.
Solo Durero tiene la culpa de que sea una manzana.


ADÁN
Del árbol de la ciencia se balancea un cuerpo.
Vivir había sido bailar borracho a la luna
una danza epiléptica sobre la punta de un alfiler.
Del árbol de la ciencia solo quedó una astilla de ataúd.


SIRENAS
Atado al mástil de la noche
le susurra una canción
al ángel disecado de la ausencia,
la distancia llora música de piedra,
entre sus notas el veneno
fermenta su espuma de sombras.
Esa voz tiene alas de cera
y un beso de alcohol en su timbre.
Y tú caerás en la trampa
como poseído por un vate,
rezarás salmos etílicos
a una  luna de sangre, nombrarás
al rey de tus fantasmas.


TERAPIA DE CHOQUE
Me han dicho que aún existes
me han soplado los lugares donde sueles esparcir
la ingrata soledad que tus muslos dejan
tras la victoria del deseo.
Sería imposible reconocerse en el desierto
lejos de las leyes de aquél lienzo de El Bosco
sería una locura regalarte la certeza de mi espectro
irrumpiendo en tu luna de escayola
para salpicarme de tus pupilas
con la baba del demonio
cuando escuches rugir los dedos de un piano
sobre tu espalda y te des la vuelta
y amanezcas, y preguntes
“¿Por qué no te has muerto todavía?”


LA SOMBRA DE KAFKA
Los soñadores tienen su epílogo en los puentes
y sus ilusiones arrastran la suciedad
de las ciudades atadas a la cola de un perro loco.
Perder el miedo es perder la vida, movilizar
los sentidos en pos de la cuerda floja
sin advertir el vértigo brillando en la cuchilla.
Nunca pensé que tu figura no hubiese regresado
                                     de aquél puente de Praga.

© David de Dorian, 2014


Ilustración minimalista de Shout

(Ilustración: Shout)

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