lunes, 23 de junio de 2014

CÓMO HABLAR POESÍA

Hablemos de cómo hablar poesía, de cómo no recitar, según Leonard Cohen...

¿Se ha convertido el arte de recitar poesía en una muestra de egos, o quizá en una representación de los anhelos teatrales de quien declama? ¿Pueden descartarse ambas cosas viendo algunos de los eventos a escala nacional más convocados en estos últimos años? ¿Está la poesía subyugada en estos tiempos a un ardid de sobreactuación? ¿Cuál es el mejor modo de presentar al público una creación poética? ¿Cómo hay que recitar un poema, de qué manera hay que lanzar los versos? O mejor dicho, ¿cómo no hay que recitar un poema, de qué manera no hay que declamar poesía? Leonard Cohen, desde su poemario Memorias de un mujeriego, nos da algunas claves importantes y pone de relieve la cuestión ya en el mismo verbo de su título.

Cómo hablar poesía, por Leonard Cohen
Toma la palabra mariposa. Para utilizar esta palabra no es necesario hacer que la voz pese menos de una onza o equiparla con pequeñas alas polvorientas. No es necesario inventar un día soleado o un campo de narcisos. No es necesario estar enamorado, o estar enamorado de las mariposas. La palabra mariposa no es una mariposa de verdad. Existe la palabra y existe la mariposa. Si se confunden estos dos elementos la gente tiene derecho a reírse de uno. No le des tanta importancia a la palabra. ¿Estás intentando sugerir que amas a las mariposas con mayor perfección que nadie, o que realmente comprendes su naturaleza? La palabra mariposa no es más que datos. No es una oportunidad que tienes para cernirte, ascender, hacerte amigo de las flores, simbolizar la belleza y la fragilidad, o de hacerte pasar de alguna forma por una mariposa. No representes las palabras. Jamás actúes las palabras. Nunca intentes despegarte del suelo cuando hables de volar. Jamás cierres los ojos volviendo violentamente la cabeza a un lado al hablar de la muerte. No claves en mí tus ojos ardientes cuando hables de amor. Si quieres impresionarme cuando hables de amor metete la mano en el bolsillo o por debajo del vestido y juega contigo mismo. Si la ambición y el hambre de aplausos te han llevado a hablar sobre el amor deberías aprender cómo hacerlo sin ponerte en ridículo o destrozar el tema.

¿Cuál es la expresión que la edad exige? La edad no exige expresión alguna. Hemos visto fotografías de desconsoladas madres asiáticas. No estamos interesados ​​en la agonía de tus órganos en mal estado. No hay nada que puedas mostrar en tu cara que pueda igualar el horror de este tiempo. Ni siquiera lo intentes. Tan solo te expondrás a la burla de aquellos que han sentido profundamente. Hemos visto reportajes de seres humanos en las extremidades del dolor y la dislocación. Todo el mundo sabe que tú comes bien e incluso que te pagan por estar ahí de pie. Estás tocando para las personas que han sufrido una catástrofe. Esto debería volverte muy tranquilo. 

Di las palabras, transmite los datos, hazte a un lado. Todo el mundo sabe que sufres dolores. No puedes decirle al público todo lo que sabes de amor en cada línea de amor que hables. Hazte a un lado y ellos sabrán lo que sabes porque ellos lo saben ya. No tienes nada que enseñarles. No eres más hermoso que ellos. No eres más sabio que ellos. No les grites. No fuerces una penetración en seco. Eso es mal rollo en el sexo. Si muestras las líneas de tus genitales, entonces, entrégales lo que prometes. Y recuerde que la gente no desea realmente a un acróbata en la cama. ¿Cuál es nuestra necesidad? Estar cerca del hombre natural, estar cerca de la mujer natural. No finjas que eres un adorado cantante con una vasto y leal público que ha seguido los altibajos de tu vida hasta ese preciso momento. Las bombas, lanzallamas, y toda esa mierda han destruido algo más que los árboles y los pueblos. También han destruido los escenarios. ¿Creías acaso que tu profesión escaparía de la destrucción general? Ya no hay escenario. Ya no hay candilejas. Estás entre la gente. Entonces, sé modesto. Di las palabras, transmite los datos, hazte a un lado. Sea usted mismo. Quédate en tu propia habitación. No te tomes el pelo.

Esto es un paisaje interior. Está dentro. Es privado. Respeta la privacidad del material. Estas piezas fueron escritas en silencio. El valor de la representación es simplemente decirlas. La disciplina de la obra es no violarlas. Deja que el público sienta tu amor a la intimidad a pesar de que no exista intimidad. Sé buena puta. El poema no es un eslogan. No puede anunciarte. No puede promocionar tu reputación de persona sensible. No eres un semental. No eres una mujer fatal. Toda esta basura sobre los gángsters del amor. Eres estudiante de la disciplina. No actúes las palabras. Las palabras mueren cuando las actúas, se consumen, y nos quedamos sin nada más que tu ambición.

Di las palabras con la precisión exacta con la que comprobarías una lista de lavandería. No te pongas emocional sobre la blusa de encaje. No te empalmes al decir bragas. No te pongas tembloroso a causa de la toalla. Las sábanas no deberían evocar una expresión soñadora entorno a los ojos. No hay necesidad de sollozar sobre el pañuelo. Los calcetines no están ahí para recordarte extraños y lejanos viajes. No es más que tu ropa. No espíes a través de ella. Limítate a usarla.

El poema no es más que información. Es la Constitución del país interior. Si lo declamas y lo hinchas con nobles intenciones, entonces no eres mejor que los políticos a los que desprecias. No eres más que alguien agitando una bandera y haciendo una mezquina apelación a una especie de patriotismo emocional. Pensad en las palabras como en una ciencia, no como arte. Son un informe. Estás hablando antes una reunión del Club de Exploradores o de la sociedad del National Geographic. Esta gente sabe los riesgos de escalar montañas. Te honran al dar esto por sentado. Si te dedicas a restregárselo por las narices eso constituye un insulto a su hospitalidad. Háblales de la altura de la montaña, del equipo utilizado, sé específico acerca de las superficies y el tiempo que tardaste en escalarla. No trabajes al público en busca de exclamaciones y suspiros. Si eres merecedor de exclamaciones y suspiros no será causa de tu apreciación del suceso, sino a causa de la de ellos. Estará en las estadísticas y no en el temblor de la voz o en los cortes que hagas en el aire con tus manos. Estará en los datos y en la queda organización de tu presencia.

Evita florituras. No temas ser débil. No tengas vergüenza de estar cansado. Tienes un aspecto magnífico cuando estás cansado. Parece como si pudieras continuar eternamente. Ahora ven a mis brazos. Tú eres la imagen de mi belleza.

Ilustración minimalista de Magoz

(Ilustración: Magoz)



2 comentarios:

  1. Si algo necesitaba era este texto que bien se aplica a mi parecer al acto de escribir.

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