lunes, 10 de marzo de 2014

“MARTIAN POETRY”: POESÍA MARCIANA O LA MIRADA DEL ALIEN

Hablemos del Martian Poetry, la Poesía marciana o la mirada del alien en el planeta Tierra...

“La lluvia es cuando la tierra es televisión./ Tiene la propiedad de oscurecer los colores” 

El tema extraterrestre ha sido uno de los más absorbidos y apreciados por la cultura popular desde que en el siglo XVII el astrónomo Johannes Kepler abriese una puerta a la imaginería interplanetaria con su novela fantástica Somnium. Desde entonces, muchos otros autores, como Milton –en El Paraíso Perdido–, Fonatenelle o Flammarion, han contemplado la posibilidad de vida extraterrestre a través del Pluralismo cósmico, cuyo culmen se manifestó en La Guerra de los Mundos.

Es con la clásica obra de H.G. Wells, publicada en 1898, con la que el tópico de la existencia de vida más allá del planeta Tierra adquiere un nuevo y poderoso impulso, intensificándose hasta llegar a una Postmodernidad en la que el tema marciano ya ha producido incalculables productos culturales a través del mundo del cine, la literatura (novelas)o el cómic –siempre considerados como un estrato de la subcultura o de serie B– y que, con la Poesía marciana, toma un cariz más intelectual y aún menos desdeñable.  

El llamado Martian Poetry, también Martian School Poetry”, fue un movimiento poético menor enmarcado en la poesía británica y desarrollado en torno a la Universidad de Oxford hacia finales de los años 70 y principios de los 80. Sus mayores exponentes fueron el controvertido novelista Martin Amis, como precursor, y principalmente, los poetas Craig Raine y Christopher Reid, cuyos trabajos fueron impulsados por el primero en revistas literarias especializadas en ficción como Times Literary Suplemente (TLS) y el magazine londinense New Statesman, de signo socialista y dedicado a los “problemas mundiales que la prensa convencional a menudo hace caso omiso”.

El término fue aplicado a principios de la década de los 80 a un reducido grupo de poetas que ofrecían en sus versos un tipo de surrealismo en el cual, cosas, lugares y situaciones cotidianas se describen de una manera totalmente insólita e infrecuente, llegando a “desfamiliarizar” lo habitual de la experiencia humana, presentada a través de la novata mirada de un marciano que visita nuestro planeta. Lo freak del planteamiento no cabe duda tiene una dosis enorme de existencialismo y crítica, muy propia de su tiempo, como producto de una década de fuertes crisis a todos los niveles –pérdida de poder de las clases obreras, disturbios sociales, guerras y tensiones entre potencias, crisis energética, individualismo...– y una creciente paranoia nuclear.  
Son Reid y Raine los principales exponentes del Martian Poetry, con dos obras cumbre publicadas en 1979, que contienen todos los elementos de este tipo de poesía considerada menor, pero que puede expresar a la perfección la angustia existencial y la paranoia propia de aquellos turbulentos años: Arcadia y A Martian Sends a Postcard Home (Un marciano envía una postal a casa). En ambas obras se explora la cuestión del punto de vista y la asimilación de los aspectos humanos desde la lejanía y extrañeza, personificadas de forma significativa en la figura del alien y a través de la mirada marciana en el poema de Raine, que dio nombre a un movimiento también denominado Martianism (“Marcianismo”), que es, curiosamente, el anagrama de Martin Amis, cuyos detractores prefieren llamar Smarty Anus.

En A Martian Sends a Postcard Home, Raine coloca de narrador a un marciano de visita en el planeta Tierra, que observa el comportamiento de los humanos, sus costumbres y sus objetos, y que en su misiva intenta dar una descripción de lo que ve en sus vacaciones interplanetarias a sus colegas marcianos, como los libros, a los que llama “Caxton”:

Los caxtones son pájaros mecánicos con muchas alas
y algunos son muy apreciados por sus marcas,
hacen que los ojos se derritan
o que el cuerpo chille sin dolor.

Nunca he visto que vuelen, pero
a veces se posan en la mano.

La niebla es cuando el cielo se cansa de volar
y reposa su blanda maquinaria sobre el suelo:
entonces el mundo está borroso y libresco
como grabados bajo papel de seda.

La lluvia es cuando la tierra es televisión.
Tiene la propiedad de oscurecer los colores.

El Modelo T es una habitación con la cerradura por dentro,
con girar una llave el mundo se libera
en movimiento, tan rápido que hay una película
que ver para cualquier cosa que te pierdes.

Pero el tiempo está atado a la muñeca
o metido en una caja, haciendo tic-tac con impaciencia.
En las casas, duerme un aparato encantado,
que ronca cuando lo descuelgas.

Si el fantasma llora, se lo llevan
a los labios y lo sosiegan con sonidos hasta que
se duerme. Y, sin embargo, lo despiertan
deliberadamente, haciéndole cosquillas con un dedo.

Sólo a los pequeños se les permite sufrir
en público. Los adultos van a una celda de castigo
con agua pero sin nada que comer.
Echan el pestillo y sufren los ruidos
solos. Nadie se libra
y el dolor de cada uno tiene un olor diferente.

De noche, cuando mueren todos los colores,
se esconden por parejas
y leen sobre ellos mismos,
en color, con los párpados cerrados.  
                           (Traducción de José Antonio Álvarez Amorós)

Como se puede apreciar, es el enfoque en la experiencia visual el rasgo más distintivo de la poesía marciana, una poesía experimental, surrealista, muy relacionada con una tradición literaria que va desde los textos de poesía metafísica o las adivinanzas y juegos anglosajones a la poesía del nonsense cultivada magistralmente por Lewis Carroll. La descripciones marcianas de Raine en frases como “La lluvia es cuando la tierra es televisión”, adquieren un contexto familiar de una manera extrañamente desfamiliarizada para presentar objetos cotidianos al lector a través de otro nivel perceptivo que desconoce el objeto humano, convirtiendo la pieza en el emblema del Martian poetry y siendo un poema tremendamente sugestivo no exento de una rara y agraciada belleza.  

El mismo concepto para llevar al terreno familiar lo extraño fue utilizado por Martin Amis en su novela Other People: A mistery Story (Otra gente: una historia de misterio), publicada en 1981. Amis, creador de una rica narrativa de ficción, “enfant terrible” de las letras inglesas desde los 70 entre cuyos títulos figura El libro de Raquel, con el que consiguió el reconocimiento, o Niños muertos, muestra en Other people la historia de Amy Hide, que sufre algo parecido a la amnesia y narra en primera persona sus experiencias como Amy Lamb, encontrándose con otra gente entre la que se se cuenta su despreciable yo pre-amnésico. Amis construye así distintos y novedosos puntos de vista a través de su personaje, conformando nuevos modelos de comprensión y percepción social y humana, como ya hiciese en un poema publicado igualmente en el 79 e incluido en la novela, donde inquiere sobre el punto de vista de la perversión moral y social:

Los policías lucen sospechosos ante los normales
asesinos. Para el pedófilo maduro
el vistazo curioso de un niño es una mirada impúdica
de salaz intimidad; más
o menos de la misma manera, los seres vivos son
tan buenos como los muertos para los necrófilos activos

Los últimos versos del poema de Amis, demoledores, que en la novela se incluyen en prosa con su indiscutible potencia, terminan dando la clave sobre toda la filosofía de tintes metafísicos y existencialistas concentrados en la Escuela de Poesía Marciana por él impulsada, y revelan el secreto de lo que muchos, hoy, se empeñan en dirigir y convertir en dogma de fe, diluyendo cualquier conato de percepción distinta o distante en ese punto de vista único generalizado, aplastante y excluyente, que tanto mata al arte con su “objetividad” aséptica:  

Si no te sientes un poco desquiciado a veces
Entonces creo que debes estar loco.
Nadie sabe que hacer. Los clichés son ciertos.
Todo depende de tu punto de vista. 

© David de Dorian, 2014

Ilustración de poesía marciana



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