lunes, 24 de febrero de 2014

LA BSO DE TRAINSPOTTING EN SU CONTEXTO CINEMATOGRÁFICO

Hablemos de la banda sonora de Trainspotting, la película basada en la gran novela de Irvine Welsh...

Basada en la memorable y vanguardista novela de Irving Welsh, Trainspotting se llevó al cine en 1996 de la mano del siempre existencialista Danny Boyle, en un clima musical excepcional y efervescente en la Inglaterra de la época, que estaba pasando por sus mejores momentos sonoros con una larga lista de grupos cuyos lanzamientos marcaron una generación que hicieron de “lo brit” una verdadera insignia. Repasando de manera breve el panorama pop de aquél año, la película de Boyle se estrenó en medio de una guerra abierta –hinchada artificialmente por la astuta prensa musical británica- entre las dos principales bandas del momento, Oasis y Blur.

El continuo cruce de envenenadas declaraciones entre los miembros de uno y otro, con los hooliganescos hermanos Gallagher de un lado y el gamberro Damon Albarn por otro, prepararon una gala de los “Brit Awards 96” inolvidable, cuya celebración coincidió el mismo mes que el estreno de la película en Inglaterra. De este modo se creó un caldo de cultivo perfecto para la fusión entre el film y el panorama musical reinante, con enormes grupos de éxito tanto en las islas como fuera de ellas, entre los que se encontraban Suede, Pulp, Elastica, Manic Street Preachers, Radiohead, Primal Scream, Portishead, Charlatans, Massive Attack o  los ya nombrados.

En su afán de etiquetar con pretensiones de comercialidad, la prensa denominó a la gran eclosión de todos estos estupendos grupos como “Brit-Pop”, incluyendo un sustrato deliberadamente nacionalista que recuperaba la mejor tradición del pop británico de las décadas de los 60, los 70 y los 80. Aunque no sólo el “Brit-Pop” triunfaba en las islas y el mundo, sino que movimientos musicales como el Trip-hop o la música electrónica ya habían comenzado a expandir experiencias sonoras nuevas con su vanguardista y sugestivo estilo. Es en este contexto musical en el que nace la Trainspotting de Danny Boyle y en el que se desarrollaría su grandiosa banda sonora.

“Lust For Life”. D-seccionando la BSO. “Trainspotting”
Fue mientras Boyle y los suyos trabajaban con el proceso de montaje cuando el director pretendió incluir su legendaria banda sonora a la película, pero con un presupuesto tan ajustado lo más probable era que consiguieran simplemente alguna joya que colocar al milímetro en el metraje. Todo cambió cuando el todopoderoso Bowie manifestó su interés por el film, declarando que el guión era “guay”, a lo que su colega Iggy Pop no tardó ni un chute en subirse al carro. Lo demás vino sólo, y como por arte de magia Boyle y sus productores comenzaron a trabajar con lo mejor del brit pop desde los 70 hasta la fecha. Los ecos de una banda sonora que superaban a la película se dispararon la víspera  del estrenó en todo el mundo, pero Trainspotting sorprendió por su impacto cultural considerable magnitud, lo que hizo sin duda que música y metraje fueran irremediable y hermosamente cogidos de la mano, en uno de los tándems más indisociables del cine contemporáneo. ¿Quién no reproduce en su cabeza la huida de Renton y Spud con los primeros compases de batería de “Lust For Life” al ritmo del mítico monólogo en off “Elige una vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas….”?

Lust for Life (Iggy Pop): el tema de mítico ex-Stooges abre tanto la película como la BSO y ha quedado para el imaginario colectivo de toda una generación ligado a la huida de la policía de estos dos entrañables personajes encarnados por Ewan Mac Gregor y Ewen Bremner. Un tema que data de la época en que Iggy fue llevado de la manita por David Bowie a Berlín para desintoxicarse de las drogas y componer de paso algunas de las mejores obras de rock de todos los tiempos, óigase The idiot, Low, Lust For Life o Heroes, en los míticos estudios Hansa “by the wall”. La canción se incluyó en el segundo enorme disco de Iggy Pop, también llamado Lust For Life, producido por Bowie y el ingeniero de sonido Collin Thurston (AKA “The Bewlay Brothers”), un disco plagado de magníficas cancines compuestas entre Iggy, Bowie y el guitarrista Ricky Gardiner. El apoteósico tema utilizado para comenzar la película fue compuesto por la pareja Pop/Bowie -aún no suficientemente ex-drogadictos-, con una música nacida en la cabeza del Duque Blanco a partir del código morse utilizado por los noticiarios de las Fuerzas Armadas norteamericanas de Berlín. Tanto la temática drogadicta de la canción con referencias a la heroína y a obras del escritor yonki Burroughs- como sus compositores -huidos a Berlín para escapar de sus camellos cual Renton/Spud- hacen del tema la verdadera esposa fiel del film de Boyle y la pieza más carismática de toda la banda sonora, un acierto total y ubicado en el metraje de forma maestra que convierte a ambas disciplinas artísticas, música y cine, en hermanos siameses.

Deep Blue Day (Brian Eno): parece claro que la conexión de la BSO de Trainspotting con el universo Bowie es estrechísima, ya que Brian Eno –ex-Roxy Music- fue el co-productor de los discos que éste creó en Berlín y co-autor de temas universales como Heroes. Un músico excepcional, visionario y experimental, cuya participación logró ser inscrita en la más delirante y mítica escena de la película, el momento en que Renton se cuela por el nauseabundo retrete buceando en un océano escatológicamente evocador para buscar su supositorio. Este corte electrónico data del álbum de 1983 “Apollo: Atmospheres & Sounstrack”, cuyos temas han sido utilizados para varios largometrajes como “28 Días después” o “Traffic” y dota a la escena, efectivamente, de una atmósfera propicia, lisérgica y onírica.

Trainspotting (Primal Scream): igual de lisérgicos resultan Primal Scream, un grupo formado en la ciudad escocesa de Glasgow, con su tema homónimo para la película. Una canción que se incluyó posteriormente en el álbum Vanishing Point (1997) y donde el experimentado drogadicto Bobby Gllespie y los suyos se explayan en más de 10 minutos de hipnotismo y sosiego psicotrópico propio de la cultura “rave” alternativa del momento, cuando las drogas corrían por doquier y la música se fundía con los cuerpos y las mentes de bandadas juveniles en antros industriales. Un movimiento que se vislumbra en la película cuando Renton deduce que “…hasta la música está cambiando” y que tuvo su auge a mitad de los 90.

Atomic (Sleeper): la versión de Blondie por este efímero grupo genuinamente “brit pop” suena en la discoteca “Volcano” cuando Mark Renton llega a la conclusión de que “dentro de mil años no habrá ni hombres ni mujeres, tan sólo gilipollas” y es en ese momento de la película cuando decide atacar a Diane. Como marco temporal, la banda sonora actúa a la perfección, colocando a un punki trasnochado en la línea divisoria del año 89 con toda una clase de reflexiones sobre música y sociedad que no han sido incluidas en el film por Boyle –como ese diálogo sublime sobre Simple Minds, otro grupo escocés-. El tema original de Blondie aparece en su álbum “Eat to the beat” de 1979 y fue regrabado exclusivamente para la película por este olvidado grupo londinense que nunca trascendió más allá de las fronteras británicas.

Temptation (New Order): la cultura “rave” comienza a finales de los 80, en un marco escénico que coloca a Renton en una decadente discoteca como pez fuera del agua, y cuyo símbolo fue aquella carita sonriente llamada “smily” o “acidito” –que según Robert Zemeckis inventó distraídamente Forrest Gump- en clara referencia al mundo de las drogas y a la música Acid House, cuyas influencias provienen de grupos punteros en las catedrales musicales británicas de la época de los 80 como New Order. Un grupo que ha aportado a la cultura musical todo un movimiento de aceptación al introducir el rock electrónico en las pistas de masas abriendo nuevos campos de experimentación como el house, que tiene en la movida Madchester su más reconocido culmen y que ha sido plasmado en la estupenda película “24 hours party people” (2002) del director Michhael Winterbottom. Los ex-Joy Division participan con uno de sus clásicos, “Temptation”, uno de sus singles más exitosos, que se incluyó en el recopilatorio “Subtance” de 1987 y que fue uno de los bombazos discotequeros de la época.

Nightclubbing (Iggy Pop): esta vez se incluye esta pieza fría y decadente de Iggy mientras el bueno de Renton nos cuenta su patética vida de yonki con la acidez y cinismo acostumbrado en él, siendo uno de los primeros temas escritos en Berlín por Bowie e Iggy, con lógicas influencias Krautrock y que nació de la yonkifrase "walking through the night like ghosts".Nightclubbing” aparece en el disco de debut en solitario de Iggy Pop y primera creación de su etapa berlinesa, The Idiot (1977), que para más conexiones vitales fue el disco que sonaba cuando la esposa de Ian Curtis, cantante de Joy Division descubrió el cuerpo colgado de este en la cocina, y es que por lo que parece no es recomendable vivir en el norte de Inglaterra…

Sing (Blur): se trata quizá de la canción más depresiva del grupo de Damon Albarn y se inserta en la película precisamente en los momentos más jodidos para su personaje, contrastando alguna escena como el opening de la película, en la que había aparecido una enérgica y vital “Lust for Life”, y en la que ahora, en una lección magistral de manipulación sonora, Boyle nos evoca cómo se han torcido las cosas para este entrañable yonki. La canción se publicó en el año 1990, siendo el tema más antiguo de la discografía de Blur, que la incluyó en su álbum de debut, “Leisure” (1991). Claramente acertada su inclusión en la película, tanto por su música como por su letra: So what's the worth in all of this /If the child in your head / If the child is dead /Sing to me.

Perfect Day (Lou Reed): y más universo Bowie. Siguiendo con la bajada a los infiernos de Mark Renton, que decide visitar a la “madre superiora” para darse un último festín, Boyle elige ilustrar de la manera más sublime esta oda a la heroína del huraño neoyorkino. Es en estos momentos de sobredosis en los que Renton está con un pie sobre la tumba cuando, sobre un escenario depresivamente british –taxi incluido-, suenan los primeros acordes a piano de la maravillosa “Perfect Day”, un tema apoteósico que muestra fílmicamente en Trainspotting que la heroína está muy lejos del glamour, ya que hundirse en una ponzoñosa alfombra – paradójicamente de color rojo en un alarde metafórico-, siendo arrastrado por el Edimburgo más cochambroso hasta dejarte tirado en las puertas de un hospital, no es que  tenga mucha purpurina ni tintes épicos. La canción llega a tocar la fibra sensible del espectador y tal vez sea el momento más emotivo de toda la película, consiguiendo redescubrir en los 90 la música de Reed para toda una generación. Bowie produjo en 1972 el segundo disco en solitario del ex-Velvet Underground, “Transformer”, un trabajo excepcional que arrastró al poeta-cantante a su lado glam, y en el que se incluye esta joya de la humanidad, siendo uno de los mejores discos de rock de todos los tiempos, con odas grandiosas a los bajos fondos de la gran ciudad de Nueva York, enfundado en las drogas.

Mile End (Pulp): para más glam allá van los chicos de Pulp. Jarvis Cocker y los suyos aportan a la película la graciosa y cabaretera “Mile End”, hablando de manera sarcástica de este barrio londinense donde además vive Danny Boyle, por lo que su inclusión en la película justo cuando Renton decide marcharse a la capital para hacer fortuna en el mundo inmobiliario no es casual.  Se trata de una estupenda cara-b del single “Something Changed”, del sublime “Different Class” (1995), uno de los mejores discos de la década y una obra maestra, irónica y brillante sobre la vida de la juventud británica a mediados de los 90; verdadera biblia del “brit pop”.

For what you dream of (Bedrock feat. KYO): una de las canciones más discotequeras y largas del disco, que fue utilizada para la escena en el “Volcano”. De nuevo Trainspottng se sumerge en la cultura “rave” con su música dance y lisérgica surgida de las experiencia con drogas, de la mano de este dúo de dj´s en colaboración con la vocalista Carol Leeming (alias KYO).

2:1 (Elastica): y Renton vuelve a las andadas con su inconformismo nihilista y cínico de siempre con este enorme tema del grupo que lideraba la seductora Justin Frischmann, quien volviese loco -aunque ya lo estuviese- a Damon Albarn, en un tándem de conexiones musicales y de relaciones que terminan siempre en buenísimas canciones para esta BSO, como “2:1”, publicado en su disco de debut homónimo del año 95, plagado de temas con tanta actitud y encanto como este.

A final hit (Letfield): otra de las piezas electrónicas y atmosféricas llevadas a cabo por otro dúo de electrónica con un estilo progressive house, que a partir de mediados de los 90 se encontraban en pleno auge con el reconocimiento internacional de parejas como los Chemical Brothers, Orbital o Underworld…

Born Slippy (Unerworld): sin duda alguna los mejor parados de la creación de esta grandísima BSO. Un single extraído del segundo álbum de esta banda electrónica londinense, “Second Toughest in the Infant”, y cuya publicación coincidió con el estreno de la película. Boyle asegura que compró el single porque le encantaba y decidió incluirlo en el film, lo que le dio al tema su reconocimiento internacional, siendo un verdadero bombazo en las pistas de baile de aquél entonces y de hoy, irremediablemente asociado a Trainspotting y esa cultura “rave”.

Closet Romantic (Damon Albarn): según declaraciones del genio de Blur (Gorillaz, The Good the Bad and the Queen, etc…) “Trainspotting va a abrir las puertas a muchas películas británicas que no son sólo Hugh Grant mariconeando por el bosque”. Sentenciando de esta acertada manera en el Festival de Cannes del 96 al que fue invitado, “Closet Romantic” es su aportación personal para Trainspotting, una rallada circense típica del frontman de Blur, que aparece ya en los créditos de la película y también cerrando el disco.

Un año después del gran éxito de Trainspotting y de la increíble BSO, se decidió publicar un segundo volumen con todos los temas que inspiraron a Danny Boyle y los suyos para la película, y que por una u otra razón quedaron descartados para estar presentes en el original. En este segundo volumen, enfundado en un cantoso verde fosforescente para diferenciarlo del “naranja trainspotting” primigenio, aparecían artistas y bandas tan importantes como David Bowie, Joy Division o Goldie, entre varias repeticiones, Iggy Pop, Primal Scream o Underworl, para seguir ondeando la bandera de lo “brit” y hacer de esta banda sonora un auténtico compendio de parte de la mejor música británica de los 90 y algunas de sus influencias y antecedentes.

© David de Dorian, 2014

Cartel sobre Trainspotting




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