martes, 14 de enero de 2014

MANUAL PRÁCTICO SEGÚN DORIAN GRAY: WILDE PARA EL SIGLO XXI

Hablemos de Oscar Wilde y su filosofía aplicada a nuestro presente siglo...

¿Qué efectos podría tener la filosofía del Retrato de Dorian Gray en este nuestro siglo XXI?

Dicen que todos somos productos de nuestro tiempo, y el que no, se erige como un ser anacrónico arrojado del jardín de los hombres. Por eso es importante saber reinterpretar las sagradas enseñanzas de la obra cumbre del genio imperecedero de Oscar WildeComencemos por uno de sus más deslumbrantes dogmas: 

- “Definir es limitar” 
Puede que alguien piense que esta fabulosa y lapidaria frase sea un incuestionable bastión contra el aborregamiento y el escudo ideal para enarbolar la bandera de la autenticidad. Y está en lo cierto. Pero quien lo practique ha de saber que se morirá del asco. En el siglo XXI habrás de definirte. En esta época, en la que las etiquetas son el arma más efectiva contra la embestida de los hombres y saber etiquetarte con certero cinismo o con sinceridad ignorante es, más que una virtud, el instinto más básico para poder subsistir en la tribu, no caben medias tintas al respecto. Las etiquetas están incluso debajo de nuestra almohada cuando soñamos, quienes aún saben y pueden, por eso ya ha llegado el día en que, para ser absolutamente moderno, habrás de aplicar a tu propia persona técnicas de SEO y posicionarte con firmeza, pues somos más homo virtualis que seres humanos. En cualquier ámbito de la sociedad moderna, quien no se define está condenado al fracaso más absoluto. Así de limitados son los tiempos modernos. Definirte o morir.

“Los placeres sencillos son el último refugio de las almas complicadas”
En el siglo XXI esta deliciosa enseñanza es más certera que nunca, aunque almas estrictamente complicadas haya pocas y estas sean empujadas a los placeres solitarios por la mayoría de almas que piensan ser complicadas siendo solo almas simples, pues para ser un alma complicada en esta sociedad moderna hay que ser muy suicida y llevar a la práctica la anterior frase hasta sus últimas consecuencias, si no, desengáñate, solo eres un oompa loompa más; eso sí, con un sentido de la adaptación bien desarrollado. Aquí, lo de definirse o morir se entiende en su sentido más amplio, y por mucho que una de tus etiquetas rece “alma complicada”, no vas a conseguir salir de ese bufonesco contrasentido que tanto te une a la tribu, ya que alma complicada etiqueta son incompatibles.  

“El pecado es el último elemento de color que queda en la vida moderna”
En el siglo XXI hasta el mismísimo Papa sabe que el pecado no existe y que éste ha sido sustituido por simples leyes de a pie para controlar a una masa hoy más agnóstica que nunca. Así que, en la vida moderna, solo podríamos saltarnos esas leyes y predicar con la desobediencia individual para ir coloreando un poco este fotograma de cine cásico sin cigarrillo en mano que es la actualidad.

“Detrás de todas las cosas exquisitas hay algo trágico”
Efectivamente, detrás de todas las cosas exquisitas hay algo trágico. En el siglo XXI también detrás de todas las cosas vulgares e insípidas, pues son éstas las que más definen la sociedad moderna y a sus habitantes, como puede ser el hecho de realizarse en este vulgar escaparate llamado internet donde se exhiben las entrañas hipermaquilladas del personal para esconder la tramoya oxidada de detrás de la pantalla.

“Para recuperar la juventud basta con repetir las mismas locuras”
En el siglo XXI el Síndrome de Peter Pan se encuentra bien extendido y es por eso que hoy nos vemos gobernados por neofranquistas hijos de franquistas y la gente sigue creyendo que España puede salir ilesa de eso mostrando el mismo civismo que en la Transición.   

“La puntualidad es el ladrón del tiempo”
Esta enseñanza se ha llevado tan a rajatabla en el siglo XXI, que ya solo mormones y testigos de Jehová pueden aspirar a robar unos minutos.

“Las mujeres son un sexo decorativo”
En el siglo XXI lo decorativo es el sexo y las mujeres han decidido que no quedan bonito junto a la estantería Levsvik de Ikea.  

- “La experiencia carece de valor ético. Es sencillamente el nombre que los hombres dan a sus errores”
En el siglo XXI el nombre que los hombres dan a sus errores no es “experiencia” sino “cagada”. La ética es cosa de rojos perdedores y de los libros de historia.

- “La base del optimismo es el terror”
El optimismo nos ha llevado al siglo XXI, en el que el terror ha sido sustituido como germen de éste por la autocomplacencia.

“Hay disonancia cuando uno se ve forzado a estar en armonía con otros”
En el siglo XXI las relaciones personales suenan a una pieza dodecafónica llamada buenrollismo, que la gente se empeña en convertir en una sonata de Mozart.

“En este país basta que un hombre sea distinguido e inteligente para que todas las lenguas vulgares se desaten contra él”
En este país basta que un hombre sea distinguido e inteligente para que todas las lenguas que se creen inteligentes y distinguidas se desaten contra él. Evidentemente Wilde no vivió en España, nadie lo conocería hoy.

- “El arte es una enfermedad, el amor una ilusión, la religión el sucedáneo elegante de la fe y el escepticismo es el comienzo de la fe”
En el siglo XXI el arte es un negocio, el amor un artículo de consumo, la religión el complemento decorativo de la fe y el nihilismo el sustituto de esa fe. 

“Es la incertidumbre la que nos atrae, un poco de niebla mejora mucho las cosas”
El siglo XXI es pura incertidumbre, pero ni atrae ni la niebla mejora las cosas tras la insana costumbre de los hombres de finales del siglo anterior de andar sobre mojado o no andar.

- “Curar el alma por medio de los sentidos y los sentidos por medio del alma”
No hay sentidos ni alma en el siglo XXI, quien los tiene es un suicida al que los propios mecanismos sociales se encargan de eliminar.

- “Todo delito es vulgar, al igual que todo lo vulgar es delito”
En el siglo XXI todo es vulgar porque todo lo sublime es delito. 

© David de Dorian, 2014


Dorian Gray

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